El arquitecto valenciano Santiago Calatrava es cualquier cosa menos poco polémico, al menos en lo referente a sus diseños. Sus diseños que casi pueden ser calificados de variaciones sobre un mismo tema; tendencia, casi obsesión, a usar hormigon blanco en cualquier entorno, circunstancia y climatología; los problemas de diseño y funcionalidad de sus obras; y sobre todo su mayor preocupación por la forma que por las necesidades de los usuarios de sus obras arquitectónicas, han dejado un reguero de descontentos a lo largo de todo el mundo.

A eso hay que sumar la intransigencia de Calatrava y su capacidad de buscar enfrentamientos con otros arquitectos. Es paradigmática la denuncia que hizo el arquitecto valenciano de que Norman Foster había utilizado su proyecto para el Reichstag de Berlín.

The New York Times ha publicado un artículo demoledor, firmado por Suzanne Daley, en el que se recogen  los problemas, al menos los principales, que han ido apareciendo en diferentes proyectos estrella de este arquitecto, y en el que el Sr. Calatrava no sale muy bien parado. De Euskadi se nombran tres: el puente Zubi-Zuri, el Aeropuerto de Bilbao y las bodegas Ysios en la Rioja Alavesa. Los dos primeros muy conocidos por los que viven o se acercan a Bilbao.

Unos problemas que para el arquitecto no deben ser tales ya que cuando el New York Times intenta ponerse en contacto con él para preguntarle sobe los mismo, este responde, a través de un comunicado, de la siguiente manera:

“Mi objetivo es siempre crear algo excepcional que realza las ciudades y enriquece la vida de las personas que viven y trabajan en ellos”, dijo . Y añadió: “Ha sido un privilegio trabajar en estos proyectos , todos los cuales se completan con los más altos estándares. “

Algo que entenderan perfectamente las personas de movilidad reducida que vayan a utilizar su nuevo puente en Venecia. Sin comentarios

The New York Times – 24/9/2013 – USA

A Star Architect Leaves Some Clients Fuming

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Workers in Valencia, Spain, fix leaking windows in a science museum by Santiago Calatrava. (Samuel Aranda for The New York Times)

 

For a while, this sprawling Mediterranean city embraced Santiago Calatrava’s architecture with gusto. In a dried-up riverbed, Mr. Calatrava built and built, eventually filling 86 acres with his radical, and some say awe-inspiring, designs.   But these days, even as Mr. Calatrava’s eye-catching PATH station creeps toward completion in Lower Manhattan, he is often cast as a villain here in Valencia. One local politician runs a Web site called Calatravatelaclava, which loosely translates as, “Calatrava bleeds you dry.”

(Sigue)
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