Hoy el diario francés Le Monde escribe un extenso artículo, firmado por su enviada especial a Bilbao (España)  Raphaëlle Rérolle sobre el efecto que el Museo Guggenheim ha tenido en Bilbao.

En ese artículo que intenta analizar la influencia que ha tenido la obra de Gehry en muchos campos, entre los que resalta el desarrollo de la ciudad de Bilbao. No vamos a entrar en esa idea tan poco ajustada a la realidad de que fue el Guggenheim produjo la transformación urbana de Bilbao, cuando es la Transformación de Bilbao la que permite la existencia de este edificio. Lo hemos explicado hasta la saciedad y si están interesados, en esta entrada que escribimos hace algún tiempo tienen unos datos para entenderlo y unas cuantas referencias para profundizar en ello.

Por contra nos vamos a centrar en dos detalles que son dos serios errores. Uno de cosecha de la propia periodista francesa; y el otro que es un mix entre el fallo de la periodista y lo que sin duda es un fallo de memoria del arquitecto Frank O. Gehry.

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El primero, el que da título a esta entrada de nuestra web, es el que asegura que ETA asesinó a un guardia civil el día anterior a la inauguración del Museo:

La veille de l’inauguration, un garde civil fut tué devant l’entrée du musée parce qu’il essayait d’arrêter des indépendantistes qui préparaient un attentat.

Antes de entrar en el meollo del asunto. La expresión que se podría esperar de un diario de la calidad editorial de Le Monde, es la de: grupo independentista. Ya que el uso del termino independentistas para definir a los asesinos, puede hacer creer que, de una manera o de otra, todos los independentistas vascos estaban tras la pistola que acabó con la vida de esa persona.Cosa que, de todo punto es evidentemente inexacta.

El asesinado por ETA, que no por los independentistas vascos, no era un guardia civil, era un ertzaina. Este miembro de Ertzaintza, de la Policía Vasca, se llamaba José María Aguirre Larraona, y la plaza situada ante el Museo lleva este nombre en su recuerdo. Lo importante es que se asesinó a una persona, algo inaceptabe. Pero la Verdad y la Historia exigen que a cada uno se le atribuya lo que le corresponde.

Por cierto. Días después de este asesinato, decenas de miles de personas, muchas de ellas independentistas, salieron a las calles de Bilbao a condenar esta muerte.

El segundo detalle erróneo, es el de la tecnología usada para el diseño de la estructura del Museo. Se utilizó por parte de la ingeniería vasca IDOM, para el diseño de toda la compleja estructura que crea el armazón del Museo, un software especifico para diseñar piezas aeronáuticas de la Agencia Espacial Europea. llamado CATIA. No es por lo tanto, como asegura la periodista, quizás para darle mas glamour, un producto de la NASA.

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En este mismo punto es donde el Frank O. Gehry aporta su granito de arena, al menos eso es lo que parece por las palabras que pone en sus labios la periodista francesa. Si nos nos equivocamos y no creemos hacerlo, la idea de usar esta programa nació de la Ingeniería IDOM y no del arquitecto. Pero bueno. No es la primera vez que nos encontramos a este gran diseñador de edificios, con problemas de memoria que tienden a convertirle en el héroe del Guggenheim Bilbao.

Por último no podemos menos que resaltar la especial que parece que siente la periodista francesa a utilizar el término Vasco, para referirse a esta parte del Reino de España. Pasa de Bilbao a España, sin solución de continuidad. Curioso regalo para aquellos que no pusieron ni un euro (aunque si todos los obstáculos que pudieron) a la construcción de este edificio.

Le Monde – 29/8/2013 – Francia

La déflagration Guggenheim

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Le musée Guggenheim de Bilbao. | AP/SANTIAGO LYON

On raconte en Espagne que le roi Juan Carlos, découvrant le Guggenheim de Bilbao, lâcha une vigoureuse et fort peu royale exclamation de surprise. Il est vrai que le bâtiment de l’architecte américano-canadien Frank O. Gehry fait partie des rares constructions qui provoquent un choc immédiat. Qu’on l’aime ou qu’on le déteste, il ébahit. L’année suivant son inauguration, en 1998, 1,3 million de visiteurs étaient accourus de tous les continents pour voir cette énorme fleur de titane poussée au bord du fleuve Nervion. Brusquement, Bilbao devenait la destination à la mode. Mieux : grâce à l’impulsion donnée par ce musée hors normes, la ville basque prenait son élan vers un destin entièrement nouveau. Bondissant hors du cercle des villes moyennes où l’avait confinée le déclin de ses chantiers navals, elle se taillait une jolie place sur la carte du monde. C’était le début de ce que l’on appelle l'”effet Guggenheim” : une véritable déflagration qui a durablement marqué le monde de l’urbanisme et celui de l’architecture.

(Sigue) (Traducción automática)

 

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