Según explica la web Atlantic donde publican su nefasta información, el periodista Malcolm Beith fue editor general de la revista Newsweek. No nos extraña que sea algo del pasado, porque si su forma de hacer periodismo es la que se refleja en el artículo que comentamos, lo que nos extraña es que siga teniendo el carnet de periodista.

Ha publicado un artículo sobre la situación del Reino de España que ofrece una visión absolutamente deformada de lo que es y lo que ha pasado en esta parte de Europa en los últimos años.

Pero no es de la imagen que ofrece a los lectores del Reino en su conjunto de lo que vamos a hablar aquí. Vamos a hablar de cómo analiza la situación de la parte de El País de los Vascos administrada por España.

Dudamos que este señor haya estado visitando el País Vasco  y dudamos mucho más que haya hablado con quien dice que ha hablado. Por ejemplo, aseverar que, de forma habitual, la droga hace un recorrido en helicóptero de Tunes a Murcia, para de allí ir en barco hasta San Sebastián  y desde allí distribuirse a Europa, roza el ridículo más absurdo.

Podría ser verdad, pero como no sabéis nada del mundo de las drogas, no os creéis que sea posible. Eso podrían pensar nuestros lectores. Es cierto. No tenemos ni idea de cuáles son los circuitos de transporte de las drogas entre Africa y Europa. Pero si nuestro sentido común puede estar equivocado en este campo, no creemos que lo puede estar a la hora de analizar el resto de su conversación con el traficante con el que dice hablar en Donostia. La parte en la que se refiere a las razón por las que las fuerzas de seguridad no cortan ese tráfico

Sahoudi laughs. His brother is in the local San Sebastian police corps; he makes sure his colleagues, the Guardia Civil and the Coast Guard, turn a blind eye.

(Sahoudi ríe. Su hermano está en el cuerpo de la policía local de San Sebastián, que se asegura de sus colegas, la Guardia Civil y la Guardia Costera, hacen la vista gorda)

Más que un periodista, este señor nos recuerda a los guionistas de las películas USA a la hora de escribir sobre México. Pero ¿De donde ha salido este tipo?

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Pasai Donibane, el puerto que este individuo tuvo la suerte de “no probar” (Fotografía: Germán Briz)

 

Podemos hacernos una idea de cuál es su catadura personal, al leer su conversación con un niño en Pasai Donibane y su descripción de esta población y de su situación política.

But in the sleepy fishing village of Donibane, just a few miles away, ETA remains entrenched in the soul – for better or for worse.

A seven-year-old boy playing with a military vehicle on a bench by the waterfront quickly rejects the notion that it belongs to the Spanish army. “It’s from here,” he growls.

“It’s Basque.”

Is it an ETA vehicle? “No. Basque.”

Many locals quickly cover their faces as soon as one attempts to take a photograph; an air of rebellion definitely hangs over Donibane.

(Pero en el pueblo de pescadores de Donibane, a pocos kilómetros de distancia, ETA sigue arraigada en el alma – para bien o para mal.

Un niño de siete años de edad, jugando con un vehículo militar en un banco frente al mar, rechaza rápidamente la idea de que pertenece al ejército español. “Es a partir de aquí”, gruñe.

“Es Vasco.”

Es un vehículo de ETA? “No. Vasco.”

Muchos lugareños cubren rápidamente sus rostros, tan pronto como se intenta tomar una fotografía, un aire de rebelión sin duda se cierne sobre Donibane.)

Sin duda tuvo suerte de que estaba visitando, si es que estuvo (cosa que aun dudamos) un país civilizado. Lo lógico es que cualquier adulto, si se encuentra a un individuo preguntándole esas cosas a un niño de siete años, simple y llanamente, lo tire al puerto. Por estúpido (RAE: Necio, falto de inteligencia).

En todo caso, no dejen de leerlo. Siempre servirá como modelo de cómo se puede escribir un artículo amplio en una publicación de prestigioa base de acumular pre-conceptos, medias verdades, incorrecciones y estupideces, una detrás de otra.

Atlantic -24/7/2013 – USA

Between Crime, Separatism, and Racial Tensions, Can Spain Pull Through?

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A demonstrator struggles with Spanish National Police riot officers outside the the Spanish parliament in Madrid in September 2012. (Sergio Perez/Reuters)

The slender North African man’s eyes dart back and forth as he scours the area surrounding the cafe in Sevilla, southern Spain. He heads inside, slowly approaching the bar. He leans across to get the server’s attention, a five-euro note in hand; she ignores him and walks toward another customer. Minutes pass. An elderly couple standing next to the North African mumble and shuffle away. The veins in his neck begin to bulge. He doesn’t make a sound. The waitress eventually heads his way and snatches his money from his hand. She returns with a glass of water, which she slams on the bar. He looks her in the eye and thanks her; she doesn’t return his gaze.

(Sigue) (traducción automática)

 

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