En breves días abrirá en la ciudad californiana de Los Ángeles una cafetería-panadería llamada Etchea. Ni que decir tiene que este lugar pertenece a unos vasco-descendientes de Iparralde, asentados en California.

banner_ponlenombre-pequeno_2La historia es que la familia Garacochea lleva siendo un referente en la fabricación del pan en esta ciudad norteamericana desde que el bisabuelo, Jean Baptist Garacochea, abriera su mítica panaderia Pioneer Bakery hace más de un siglo (exactamente en 1908).

Aquella panadería cerró 70 años después, pero los Garacochea siguieron la tradición familiar fabricando pan, en un negocio, esta vez enfocado a atender empresas y comercios, llamado Etxea.

Ahora, 20 años después de que cerraran su comercio al por menor, han decidido abrir este nuevo punto de venta. Un lugar precioso al que le enviamos los mejores augurios.

Les dejamos dos referencias a esta familia de vascos que tan orgullosos se muestran de sus raíces (sólo hay que leer sus declaraciones para darse cuenta de ello). En una nos hablan de su nuevo proyecto y en la otra de la historia de esta familia: los Garaikoetxea (la forma original de su apellido, como ellos mismos explican en su web).

Por cierto, no es la primera vez que nos encontramos en América a vascos de la zona pirenaica, relacionados con las panaderías.

Los Angeles Magazine – 24/5/2013  -USA

Exclusive: A City’s Bread Comes Home

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La panaderia-cafetería Etchea

The rise of the bakery-cafe in Los Angeles continues this summer with a return to our start(er). On July 1, Etchea—which is a phonetic spelling of etxea, the Basque word for ‘home’—is scheduled to open downtown in the Grand Promenade on Hope Street. And while the storefront will be shiny and new, the bread, made by Jean Baptist Garacochea, will be an heirloom.

(Sigue) (Traducción automática)

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Los Angeles Magazine -2/1/2011- USA

The Sons Also Rise

A great round of sourdough bread is miraculous. Its production is labor intensive and almost unchanged from hundreds of years ago. The process takes days, if you count the time to nurture the starter. During the final ten hours, not a single error can occur. The bacteria in the starter (or sponge) must toil like a world-class athlete in converting the sugars in the flour into a puffy dough. If it’s not in tip-top condition, it will collapse. If it’s in any way hindered from running its race, it will never recover.

(Sigue) (Traducción automática)

 

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