El recién pasado invierno las olas, las mareas y la suerte dejaron a la vista una serie de buques en aguas de la costa norte frisia alemana a la altura dela isla de Süderoog. Uno de esos barcos, de casco metálico, era el Ulpiano, que formó parte de la flota de Ulpiano de Ondatza, nacido en Mundaka y residente en Hamburgo por amor. El barco fue construido en 1870 en  Sunderland, (Inglaterra) . Un elemento significativo: a pesar de su residencia en esa población alemana, que es uno de los puertos más importantes del mundo , el barco estaba matriculado en Bilbao.

naufragio_ulpiano

Da un poco de pena leer como uno de sus descendientes afirma que “era un –tipo grande– tipo recto- para ser español” o que en las informaciones se pase por alto las largas e intensas relaciones comerciales de los vascos con los puertos del Mar del Norte. Como ven hemos hecho una corrección de la traducción, gracias a uno de nuestros lectores. No se refiere a la altura sino a la rectitud moral, pero en cualquier caso está claro que el autor de las frases, el descendiente directo del protagonista de nuestra historia, no es consciente de la especifidad vasca.

El vasco Ulpiano de Ondatza, como se puede ver por su vida llena de aventuras, fue un fiel servidor de la Corona de España. Que nadie se extrañe, después de todo, cuando el barco embarrancó en los arenales de esa isla del Mar del Norte, aun faltaban unos años para que los vascos peninsulares perdieran, del todo, sus Libertades a manos de los inventores de la Nación española, y faltaban unos pocos más para que los vascos, empezaran a recuperar su dignidad, al descubrir que tenian derecho a ser una nación, en su sentido moderno, después de que Sabino de Arana lanzara su grito de libertad: Euskotarren Aberria, Euskadi da – Euskadi es la Patria de los Vascos.

Les dejamos la noticia que habla de la relación vasca de este buque, y un vídeo sobre el descubrimiento del pecio.

Die Welt – 29/4/2013 – Alemania

Von den Gezeiten ans Licht gespült

Ulpiano de Ondarza heißt er, im Baskenland hat er am 3. April 1832 das Licht der Welt erblickt. Als sein Schiff auf der Jungfernfahrt sinkt, ist er 38 Jahre alt, hat eine Hamburgerin aus den besten Kreisen geheiratet und bewohnt ein Haus an der Palmaille in Altona. Von dieser Hamburg-Verbindung ist nichts bekannt, als das Wrack im letzten Winter auf der Sandbank Süderoogsand entdeckt wird. Fischern fällt es zuerst auf. Wind und Gezeiten haben in beharrlicher Arbeit den Sand abgetragen und den 42 Meter langen Rumpf freigelegt.

(Sigue) (Traducción automática)

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NDR – Bericht über Süderoog Sand

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