(publicado originalmente aquí)

A finales del siglo XIX, cuando las heridas de la última Guerra Carlista y de la completa abolición foral estaban frescas en la memoria de los vascos peninsulares, el Gobierno del Reino de España quiso dar una vuelta más de tuerca al control de España sobre estos territorios vascos. El ministro Germán Gamazo, pretendió suprimir el régimen fiscal foral de Navarra que se había establecido mediante la Ley Paccionada de 1841.

Aquella decisión, contraria a derecho (inconstitucional que diríamos hoy, o contra-fuero según el término tradicional foral), generó una alta movilización entre los vascos peninsulares. No sólo entre los de Navarra, sino entre los de Araba, Bizkaia y Gipuzkoa. Los navarros se dieron cuenta de que estos territorios hermanos estaban con ellos, a pesar de las decisiones de sus gobernantes de llegar a un acuerdo en 1841 con la Ley paccionada de Navarra y que fue acordada a espaldas del resto de los territorios forales y a espaldas de los propios navarros.

Monumento a los Fueros en Iruña
Monumento a los Fueros en Iruña

Esta solidaridad vasca dio lugar a un movimiento fuerista que, dada la fuerza que alcanzó y la cercanía de la última guerra carlista, preocupó a los dirigentes españoles y navarros. Algo que con la perspectiva de hoy entendemos. En las manifestaciones de Pamplona y en el recibimiento que se  hizo en  Castejón a los negociadores navarros que habían intentando evitar, infructuosamente, la presentación a Cortes de la Ley Gamazo, participaron los primeros nacionalistas vascos con su líder en cabeza.  Sabino Arana, el fundador de EAJ-PNV y padre del nacionalismo vasco moderno, en este viaje a Navarra comprendió que su movimiento tendría que estar dedicado a la Nación vasca y no sólo a uno de sus territorios como él planteó en un principio. Lo hizo tras la asistencia a las manifestaciones y actos de defensa fuerista de la Gamazada y tras el encuentro con algunos vascos de este territorio que luego serían la vanguardia del nacionalismo vasco en tierras navarras.

Como muy claramente explica Wikipedia:

La defensa foral fortaleció la unión con las otras tres provincias de régimen foral (Vizcaya, Álava y Guipúzcoa), haciendo causa común, reactivando el lema “Laurak Bat” (unión de cuatro o cuatro en una). El pueblo, a diferencia de la postura de la Diputación, dio un fuerte contenido político reivindicando la recuperación de la soberanía perdida en 1839, con el Decreto de Confirmación de Fueros.

Ese En 1903, por suscripción popular y sin que tuviera una inauguración oficial por parte de las autoridades navarras, se alzó frente al palacio de la Diputación de Navarra el Monumento a los Fueros. No fueron nacionalistas vascos los que redactaron las placas recogen en el mismo la voluntad de los navarros al erigirlo. Fueron los navarros de principios del siglo XX, de toda ideología y condición,  los que lo hicieron.

En él se recoge el sentimiento de pertenencia de los navarros. Un sentimiento que ha sido combatido desde entonces y parece que común cierto éxito por los navarros que gobiernan navarra desde la invasión castellano-aragonesa del XVI y por el Gobierno de España que tiene como objetivo principal a lo largo de su historia hacer un estado homogéneo y sin fisuras.

Sin duda Navarra, al igual que el resto de territorios vascos peninsulares fueron, son y serán un serio obstáculo para la creación de esa nueva realidad que quiere existir a costa de acabar con otras realidades con más de mil años de historia. Qué opción triunfará en esta pugna sólo depende de dos cosas:

  • de la capacidad de los vascos de saber quiénes son y de dónde vienen.
  • y de la capacidad de los vascos de permanecer unidos.

Los textos de las placas son claros como la luz del sol:

1.- “SE ERIGIÓ ESTE MONUMENTO PARA SIMBOLIZAR LA UNIÓN DE LOS NAVARROS EN LA DEFENSA DE SUS LIBERTADES, LIBERTADES AÚN MÁS DIGNAS DE AMOR QUE LA PROPIA VIDA”.
2.- “LA INCORPORACIÓN DE NAVARRA A LA CORONA DE CASTILLA FUE POR VÍA DE UNIÓN PRINCIPAL, RETENIENDO CADA REINO SU NATURALEZA ANTIGUA, ASÍ EN LEYES COMO EN TERRITORIO Y GOBIERNO”.
 3.- “JURABAN NUESTROS REYES GUARDAR Y HACER GUARDAR LOS FUEROS, SIN QUEBRANTAMIENTO ALGUNO, MEJORÁNDOLOS SIEMPRE Y NUNCA EMPEORÁNDOLOS, Y QUE TODA TRANSGRESIÓN A ESTE JURAMENTO SERÍA NULA, DE NINGUNA EFICACIA Y VALOR”.
4.- “GU GAURKO EUSKALDUNOK GURE AITASOEN ILLEZKORREN OROIPENEAN, BILDU GERA EMEN GURE LEGEA GORDE NAI DEGULA ERAKUSTEKO”.
Traducción al castellano: “Nosotros, los vascos de hoy, nos hemos reunido aquí en inmortal recuerdo de nuestros antepasados, para demostrar que queremos seguir manteniendo nuestra ley”.
5.- “GU EUSKALDUNOK BESTE JAUN EZTEGU JAUNGOIKOA BAIZIK, ATZEKOARI OSTATUA EMATEN DEGU ONIRIZKERO BAINO EZTEGU NAI AIEN UZTARRIA JAZAN. ADITU EZAZUE ONDO, GURE SEMEAK”.
Traducción al castellano: “Nosotros los vascos, no tenemos más señor que Dios. Al extranjero le damos acogedora hospitalidad, pero no queremos soportar su yugo. Oidlo bien, hijos nuestros”.

Ese es el Espíritu de Navarra, escrito por los navarros. El Monumento a los Fueros en un lugar que debería ser visitado con cierta frecuencia por todos los vascos, para que no se nos olvide quienes somos y qué creían, y hacían, nuestros abuelos

Informaciones sobre esta importante parte de la historia de los vascos:

Wikipedia:  la Gamazada

Las placas del Monumento a los Fueros

Wikipedia: Los nacionalistas vascos en la Gamazada

Wikipedia: La ley paccionada de Navarra

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