*Desahuciar (1ª acepción del Diccionario de la RAE): Quitar a alguien toda esperanza de conseguir lo que desea.

Así de claro nos lo cuenta el dominical británico The Observer (hermano de The Guardian, al que sustituye cada domingo, y el periódico dominical más antiguo del mundo)en un reportaje firmado por Mónica Muñoz y Giles Tremlett.

En él, se pone a los lectores británicos ante la dura realidad de lo que esta pasando con los embargos en el Reino de España. Donde unas entidades financieras, en su mayoría mal gestionadas, y necesitadas de inmensas ayudas públicas para no caer en la ruina, quitan sus viviendas a unos ciudadanos que han pagado con sus impuestos esas ayudas, pero para los que no hay ni dinero ni otras soluciones que el paga o pierde.

Una situación del todo inexplicable, e inadmisible, que ha hecho que los cerrajeros de esta parte de Euskadi decidan tomar una medida radical: se niegan a abrir las puertas cerradas; tampoco a reemplazar sus cerraduras por otras nuevas. Pero sólo cuando les llaman para un desahucio. Estamos seguros que en este mar revuelto de la crisis, habrá algún listo que intente quedarse con la casa sin pagar las cuotas hipotecarias. Pero también estamos seguros de que son la excepción.  En cambio de lo que estamos seguros es de que muchas entidades financieras, las que han recibido o recibirán ayudas publicas piensan que van a conseguir lo que hasta ahora es imposible, es decir tener la suegra borracha y la bota llena. O dicho de una forma más clara, recibir ayudas millonarias para compensar las pérdidas generadas por su mala gestión, pero seguir siendo implacables con sus clientes en situación de crisis. Negando a sus clientes lo que la sociedad les ha dado en abundancia a las entidades financieras, apoyo, dinero y flexibilidad.

Por eso entendemos muy bien a los cerrajeros de Iruña. Cuando se reunieron para hablar de esto, sólo tardaron 15 minutos en tomar esa decisión. Sin duda, hay dinero que es mejor no cobrar.

The Observer – 6/1/2013 – Gran Bretaña

Pamplona’s locksmiths join revolt as banks throw families from their homes

Iker de Carlos
Locksmith Iker de Carlos: ‘It took us only 15 minutes to reach a decision. We all had stories of jobs we had been on where families had been left on the street.’

He is a locksmith who refuses to open locked doors; neither will he replace their locks with new ones. What may seem a disastrous strategy for Iker de Carlos, a 22-year-old Spaniard starting out in the world of cylinders, pins, bolts and lock springs in his home city of Pamplona, is actually part of a growing civic rebellion in support of the biggest losers in Spain’s five-year story of failing, mismanaged banks – those being thrown out of their homes after falling behind on mortgage payments.

(Sigue) (Traducción automática)

 

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