Esta es una historia que nunca nos hubiéramos imaginado. Aunque una vez leída, tiene una profunda lógica, dentro de lo terrible de los acontecimientos. A partir de la segunda mitad del siglo XIX los habitantes del Cono Sur americano, en especial Uruguay y Argentina, vieron como sus formas tradicionales de vida y su organización social, iba cambiando debido a la llegada de grandes cantidades de emigrantes europeos (a los que se les daba el nombre de gringos). Eso produjo, como es fácil de comprender, tensiones y recelos que en algunos casos acabaron en enfrentamientos e incluso en asesinatos. Llegó a haber agresiones organizadas y masivas por parte grupos muy contrarios a la llegada de esos nuevos habitantes. No es difícil encontrar situaciones similares en la llegada de emigrantes irlandeses (católicos, pobres y en gran multitud) al Nueva York del siglo XIX; o en los grandes movimientos migratorios que produjo la industrialización en Europa (incluyendo Euskadi); o en los problemas de integración que tuvieron los que habían sido esclavos negros en los USA cuando se convirtieron en ciudadanos (aunque fuera de segunda clase).

Una época tumultuosa en la que los vascos, e incluso italianos descendientes de vascos, tuvieron una participación protagonista, aunque  la mayor parte de las veces fuese involuntaria y con un final trágico. Traemos tres referencias a estos asuntos de vascos en el complejo proceso de la creación de las sociedades sudamericanas del siglo XX. Dos de ellas relacionadas con un suceso terrible en el que los vascos  sufrieron la peor parte. Aunque, como podremos leer, los inmigrantes libaneses y de otros países de oriente medio (conocidos genéricamente como turcos) tuvieron una persecución mucho mas dura y terrible. La tercera, es sobre la actuación de un contra-almirante de la Armada italiana, de ascendencia vasca, Carlos de Amezaga, que en 1882 realizó una Declaración de Guerra a Uruguay en nombre de Italia, y amenazó con bombardear desde la Corbeta“Caracciolo” a la ciudad de Montevideo. Todo ello por el trato que habían recibido los italianos a manos de las autoridades de ese país.

En definitiva, integrase en una nueva tierra, sobre todo cuando la llegada de inmigrantes es masiva, no es un asunto fácil, y los vascos también vivieron esos problemas en la Sudamérica de finales del XIX y principios del XX.

Por cierto no deja de ser curioso que incluso los gauchos e indios participantes en esta Masacre de Tandil, distinguiesen en sus gritos y arengas a los gringos (genérico usado para referirse a los emigrantes de Europa) de los vascos.

Todo ello nos lo hemos encontrado en los artículos publicados por Alberto Moroy, en el diario uruguayo El País.

 

El País – 30/11/2012 – Uruguay

El Tata-dios asesino

Representación de un grupo de vascos asesinados durante la Masacre de Tandil

Como hay indios y gauchos ignorantes mezclados en este asunto, es fácil pensar que estas cosas solo podían ocurrir en este continente y con éstos protagonistas, pero el fanatismo, la ambición y la oportunidad de dar rienda suelta a las peores características humanas, no tienen fronteras geográficas ni temporales, como quedó de manifiesto en las Torres Gemelas, en Haití y en tantos otros lugares… en este mismo momento.

(Sigue)

El País – 7/6/2012 – Uruguay

Caníbales y turcos en la Patagonia

Uno creció con esa imagen del gaucho noble, sufrido y patriota. Y seguramente eran digna  mayoría; pero también estaban estos otros que llevaban la xenofobia a extremos inimaginables. Y también estaban los indígenas que descuartizaban extranjeros y se los comían, solo para apreciar la diferencia de sabor entre turcos y “huincas”, es decir, entre turcos y españoles, al decir de los mapuches. Se decía que venían de Chile, pero andá a saber………………

Para 1860  vemos como los emigrantes con su tesón y trabajo, despiertan el odio de los locales. Uruguay en la época de Máximo Santos presentaba problemas similares, muchos extranjeros desaparecían, eran torturados, asesinados o robados (ver http://viajes.elpais.com.uy/2012/05/25/cuando-italia-nos-declaro-la-guerra/ ) En diciembre de 1871, en Tandil (357 km. de Buenos Aires Cap.), estando reunida la multitud enemistada con los inmigrantes, uno de los seguidores de Solané, Jacinto Pérez, alias “El Adivino”, convocó a los gauchos a una cruzada contra los extranjeros. Pocas horas después, ya finalizada las celebraciones de Año Nuevo, una multitud inició la masacre, al grito de “Viva la Patria”, “Viva la religión”, Mueran los masones” y “Maten, siendo gringos y vascos”.

(Sigue)

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El País – 25/5/2012 – Uruguay

Cuando Italia nos declaró la guerra

 Así comienza la historia… El 16 de febrero sobre las ocho y media de la noche, cuando el joven empleado se disponía a cerrar el comercio de cambio ubicado en la plaza Independencia, Carbajal, que estaba aguantándolo desde enfrente, aprovechó el momento y seguido de los dos napolitanos, entró primero en el escritorio y echando mano al bolsillo sacó de él un peso y le dijo a su desgraciada víctima: “Che, cámbiame este peso”. En ese momento los dos italianos ingresaron al recinto, se  apoderaron del dinero, rellenando sus bolsillos con cuanto encontraban y luego con Carbajal ultimaron al joven a puñaladas.

(Sigue)

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Referencia de la Revista Bascongada  Euskal Erria de la muerte del contra-almirante italiano Carlos de Amézaga

 

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