Alan Garcia, el ex-presidente de Perú ha decidido escribir de la crisis de los países del sur de Europa. Lo ha decidido hacer en defensa del ultra-liberalismo económico, cargando las culpas de la crisis en la gestión de los gobernos y no en las mentiras, fraudes, engaños y robos de las grandes trasnacionales con las que, parece, tan bien se lleva. Algo que no nos estraña conociendo su trayectoria política y las sombras de corrupción que le han rodeado en las dos ocasiones en las que ha sido Presidente de la República de Perú.

Pero no vamos a hablar aquí de las falsedades que dice. Como la de que el salario de un griego y un alemán son similares, cuando el de un aleman es de 48.119 euros y el un griego de 30.650 (datos de Ernst & Young). Y hablamos de salarios medios no de los salarios más habituales. Como la de obviar que la comparación de funcionarios que realiza entre los que existían hace 30 años en el Reino de España y los que existen ahora, es comparar un país que salía de una dictadura  donde el Estado no cumplía con sus funciones básicas, con un país democrático avanzado. Por cierto, se sabe cuantos empleados públicos hay en el Reino de España, pero por contra, en Perú, el Gobierno no es capaz de dar una cifra, aunque se supone que rondará el millón trescientos mil (con una población estimada de 30 millones no anda en unos ratios muy lejanos a los del Reino de España, aunque también había que ver que porcentaje son médicos o profesores en cada caso, por ejemplo).

Pero no es eso lo que nos ha sublevado. Después de todo es una técnica de los radicales neo-liberales que ante el fracaso de su sistema económico y la necesidad de sus líderes económicos de seguir engordando el bolsillo, están dispuestos a decir cualquier cosa, con tal de desviar la atención de sus responsabilidades.

Lo que nos ha molestado en sobremanera es que el señor García haya usado un ejemplo vasco para hablar de actividades absurdas. Tiene la desfachatez de afirmar que el país vasco, en “defensa de su lenguaje e historia”, gastó en representaciones exteriores 63 millones anuales.

Nuestra preguntas son: qué sabe este señor de la economía vasca; qué sabe de la cultura vasca; qué sabe de que ese dinero trata de defender una de las culturas y lenguas más antiguas del mundo; qué sabe este señor de cuáles son las condiciones económicas de los vascos; qué sabe de nuestros sistema de autogobierno y de nuestra capacidad fiscal y financiera;  qué sabe lo que este país, el nuestro, dedica en el capitulo de Cooperación en el desarrollo a proyectos en Perú, mientras que los ricos de Perú se llevan el dinero a USA o las Caimán. En definitiva, cómo se atreve a hablar de nosotros desde la absoluta ignorancia.

Como titulamos. Lo peor no es callar y parecer ignorante. Lo peor es hablar y demostrarlo. Sobre todo cuando, además no se dice la verdad, a sabiendas.

P21 – 3/10/2012 – Perú

El Burocratismo Salvaje

Esto ocurre ahora en España, Grecia o Italia, donde muchos atribuyen los problemas al ‘Capitalismo Salvaje’, con un razonamiento facilista y erróneo, pues otras economías más liberales y abiertas, como China, EE.UU. o Alemania, no tienen tan graves dificultades. Ludwig Von Bertalanffy, al desarrollar la “Teoría General de los Sistemas” señaló que en ellos, sean biológicos o sociales, existe la “entropía negativa” como una tendencia a generar un mayor y más complejo número de elementos y de relaciones entre estos. Es claro que los sistemas políticos europeos sí han cumplido esa previsión, generado incesantemente más instituciones y reglas hasta frenar con ellas la capacidad creadora y productiva de las sociedades. Y lo peor es que lo han hecho escudándose tras el cliché del Estado de Bienestar y explicando que, para acercarse a los habitantes, este debe crear más instituciones, lo que, en última instancia, ha causado un brutal endeudamiento que pagarán los hijos y nietos de quienes ahora consumen muy por encima de su capacidad de producción.

(Sigue)
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