Destine Asia es una revista que se publica en Singapur y que tiene una extraordinaria web llena de interesantes contenidos. Acaban de publicar, no sabemos si como reflejo de un reportaje en la versión impresa, un artículo sobre la gastronomía de San Sebastián, de esos que hacen fans por la comida vasca. Es cierto que aunque se centran en la zona de la capital gipuzkoana, también hacen una escapada a Bizkaia, en concreto al Asador Etxebarri (no hace más que salir en los medios internacionales). El recorrido gastronómico, que les ha entusiasmado, sigue por el Mugaritz, el Akelarre y el Arzak, sin olvidarse, gran acierto por su parte, de pasar un buen rato por las calles de la Parte vieja donostiarra, degustando pintxos y txakoli.

¿Cuál es la conclusion de esta visita? La conclusión de esta visita de 4 amigos de Dubai y Dallas a uno de los templos de la gastronomía internacional, está en la entradilla del reportaje de Angela Shah:

At the vanguard of new Basque cuisine, this seaside town has been luring foodies for decades. A tour of some of its Michelin-starred restaurants and cheery pintxos bars reveals why San Sebastián’s culinary appeal is as strong as ever. (A la vanguardia de la nueva cocina vasca, esta ciudad costera ha sido atraer a amantes de la cocina desde hace décadas. Un recorrido por algunos de sus restaurantes con estrellas Michelin y bares de pintxos alegre revela por qué apelar culinaria de San Sebastián es más fuerte que nunca)

Un reportaje que atraerá el interés de muchos lectores asiaticos por nuestra cocina, sin duda.

Destine Asia – 5 /12/2011 – Singapur

San Sebastián Restaurants: New Basque Cuisine

Charcoal-cooked mollusks in a “fisherman’s net” of rice flour at Akelarre (foto: Jose Luis Lopez de Zubiria)

 

There might be fine silver cutlery on the tables at Mugaritz, but when they bring out chef Andoni Luis Aduriz’s “beer and olives” —a canny trompe l’oeil of tapa beans disguised to look just like black olives and accompanied by a frothy broth of toasted chickpeas—we’re expected to eat it with our fingers, tavern-style. The soup course is likewise hands-on: waiters present us with individual pestles and mortars, which we use to grind a medley of spices before drowning the mixture in a flask of fish broth. It all makes for a delicious, entertaining extravaganza that lasts through 16 courses, ranging from “edible stones” (baby potatoes coated in edible clay to resemble the gray pebbles found on San Sebastián’s beaches, and nested in a “soil” of coarse salt and pepper) to “Shhhhh … Cat Got Your Tongue!”—an assemblage of delicate strands of slow-cooked beef tongue tweezered into the shape of a tiny bird’s nest. It’s the most theatrical meal I’ve ever had.

(sigue) (Traducción automática)

 

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