El Asador Etxebarri es uno de esos sitios mágicos que parecen uno de los secretos mejor guardados del mundo hasta que, de forma misteriosa se hacen populares y todos empiezan a conocer y a disfrutar. El único misterio para ese reconocimiento es, en este caso, su extraordinaria calidad que los ha proyectado a nivel internacional. Cuando hace ya muchos años, visitábamos ese asador ubicado en Axpe, donde el silencio se oye, no nos podíamos imaginar que podríamos convertirnos en el centro de atención en cualquier lugar del mundo si, rodeados de amigos de la gran gastronomía, decimos he comido en el Asador Etxebarri. Parece imposible que ese lugar alejado de cualquier centro urbano, situado a los pies del Anboto, haya alcanzado la resonancia internacional que ha alcanzado. Pero así ha sido y lo ha conseguido gracias al extraordinario valor de su cocina y de sus productos. Sin marketing vacío de contenido. Ha sido trabajo, esfuerzo, sabiduría y amor por las cosas bien hechas de Victor Arguinzoniz.

Hablamos de el de nuevo, porque el critico y escritor italiano Roberto Curti, ha realizado un amplio y extraordinario reportaje sobre este restaurante en la web de vino y gastronomía de Luciano Pignataro. Se lo dejamos aquí. que lo disfruten.

Luciano Pignataro – 21/11/2011 – Italia

I grandi ristoranti dei Paesi Baschi |Asador Etxebarri, le ceneri della rivoluzione

La puerta de entrada a un templo mundial de la gastronomía

Anche se si è ad appena un’ora d’auto da San Sebastián, e a una decina di minuti dall’arteria autostradale che attraversa il territorio basco, arrivare nel minuscolo villaggio di Axpe è come approdare in un’altra era. Una manciata di case sparse su un declivio; poco oltre, maggesi e pecore al pascolo, e i monti che incombono, arginando le nuvole. Non si arriva qui per caso: si viene in pellegrinaggio. Asador Etxebarri, il regno di Victor Arguinzoniz, si affaccia sulla piazza principale – l’unica – del paese. Da quando il cuoco delle griglie è balzato agli onori delle cronache internazionali (memorabile l’articolo di un Xavier Agulló in trance mistica su un vecchio Lo mejor de la gastronomia), Etxebarri rappresenta, per il gourmet sfiancato da cotture a bassa temperatura, spume, abbinamenti astrusi e attentati papillari, una valvola di salvezza griffata, e al contempo una nuova sirena. Un cuoco che forgia la materia prima – la migliore possibile – a fuoco vivo, alla brace, ma su griglie e padelle che si disegna da sé e con tipi di legna che variano a seconda del cibo cucinato. Un Efesto dei fornelli, metà artista e metà artigiano. Un moderno primitivo, se vogliamo. Di più: un rivoluzionario, vessillifero di una «rivoluzione impensata, impossibile, distante da titoli e acrobazie», perché (cito Agulló) basata su un solo elemento: la natura, il fuoco. E con il paradossale esito di ricondurre ai sapori bruti della materia, ma con un conto da ristorante gourmet.

(Sigue) (Traducción automática)

 

anuncio-productos-basque-728x85-2