Nuestra amiga Katie Parla (asi la consideramos ya, nuestra amiga) como buena norteamericana, ha celebrado su Día de la Independencia: el 4 de julio. Lo ha hecho en Bilbao, en Bizkaia, en el País de los Vascos. En este día tan especial, Katie incluye en su post, para que las conozcan todos sus lectores, las palabras que John Adams, Presidente y Padre de la Constitución Norteamericana, escribió sobre nuesta República Foral de Bizkaia. Nosotros ya hemos hablado de él aquí, dentro de una de las entradas dedicadas a los “amigos de los vascos”, cuando se inauguró su escultura junto al Palacio de la Diputación Foral de Bizkaia. Unas palabras que son perfectas para ese día, como es perfecto hacer lo que han hechos ellas: Visitar Gernika, la Villa Sagrada de los Vascos, la Villa que contiene el árbol de Gernika, símbolo de nuestras libertadas, pasadas, presentes y futuras.

Como muchos de nosotros la envidiamos, por poder celebrar un día cono ese, repetimos de nuevo el Preambulo de la Declaración de Independencia del los EE.UU, de América del Norte (no nos cansamos de hacerlo, porque es un texto maravilloso). Que, como ya hemos comentado en otras ocasiones, con independencia de que puedan gustar, o no, las actuaciones de este País a lo largo de su historia,  es, sin duda, un faro para la libertad de los Hombres y de los Pueblos.

En CONGRESO, 4 de julio de 1776.
La Declaración unánime de los trece Estados Unidos de América,
Cuando en el curso de los acontecimientos humanos se hace necesario para un pueblo disolver los vínculos políticos que lo han ligado a otro, y tomar entre las naciones de la Tierra el puesto separado e igual al que las leyes de la naturaleza y del Dios de esa naturaleza le dan derecho, un justo respeto al juicio de la Humanidad exige que declare las causas que lo impulsan a la separación.
Sostenemos como evidentes por sí mismas dichas verdades: que todos los hombres son creados iguales; que son dotados por su creador de ciertos derechos inalienables; que entre estos están la vida, la libertad y la búsqueda de la felicidad; que para garantizar estos derechos se instituyen entre los hombres los gobiernos, que derivan sus poderes legítimos del consentimiento de los gobernados; que cuando quiera que una forma de gobierno se vuelva destructora de estos principios, el pueblo tiene derecho a reformarla o abolirla, e instituir un nuevo gobierno que base sus cimientos en dichos principios, y que organice sus poderes en forma tal que a ellos les parezca más probable que genere su seguridad y felicidad. La prudencia, claro está, aconsejará que los gobiernos establecidos hace mucho tiempo no se cambien por motivos leves y transitorios; y, de acuerdo con esto, toda la experiencia ha demostrado que la humanidad está más dispuesta a sufrir, mientras los males sean tolerables, que a hacerse justicia mediante la abolición de las formas a las que está acostumbrada. Pero cuando una larga serie de abusos y usurpaciones, que persigue invariablemente el mismo objetivo, evidencia el designio de someterlos bajo un despotismo absoluto, es el derecho de ellos, es el deber de ellos, derrocar ese gobierno y proveer nuevas salvaguardas para su futura seguridad.

AMEN

Parla Food – 4/7/2011- USA

Happy Independence Day From Euskadi

 

Estatua de John Adams en Bilbao

 

The journey through Basque Country continues and on this fair July 4, 2011, I would like to send out a brief salute, evoking the words of John Adams, second president of the United States, and admirer of the Basques. In his 1786 “A Defense of the Constitutions of Government of the United States of America, Vol, 1, Letter VI” Adams reflects on his visit to Basque Country,

(sigue)
anuncio-productos-basque-728x85-2