Jorge Salazar en un montañero mexicano que ha vivido en directo, en primera persona y como protagonista, los problemas ocurridos hace unos dias en el Himalaya y que han dado lugar a la triste (por incompresible) reacción del montañero vasco Juanito Oiarzabal contra la montañera, tambien vasca, Edurne Pasaban.

Nosotros no sabemos quién es el que tiene razón en este asunto. Pero con independencia de quién la tenga, no creemos que se deban perder las formas ni la educación, a la hora de defender un punto de vista o una opinión. No sabemos si Edurne Pasaban tuvo un papel decisivo en el rescate de los montañeros en peligro, o si sólo se acercó a ellos para salir en la foto. No sabemos si Juanito Oiarzabal necesitó ayuda, o no . De lo que si estamos convencidos, es de que la imagen del montañismo vasco ha quedado seriamente dañada, y de que no se puede permitir que esas actitudes, mas propias de una discusión de taberna, que de unas declaraciones de un deportista de élite, sean amplificadas por los medios de comunicación. Ciertas declaraciones recogidas, y repetidas hasta la saciedad, en los informativo,  no son noticia. De las mismas, sólo es responsable que las ha realizado, pero los medios de comunicación deben guiarse por unos criterios de sentido común, que pasan por dar a sus lectores/audiencia los datos necesarios para que tengan una visión clara de lo ocurrido y no por centrarse en el escándalo posterior.

De poco sirven las reconciliaciones posteriores. La imagen que ha quedado del montañismo vasco de elite es la creada por esa bronca inaceptable.

Nosotros traemos aquí las  largas y detalladas declaraciones de este montañero mexicano que cuenta su versión de lo ocurrido.No sabemos si esta es la versión buena o, si por el contrario, tampoco lo es. Pero en cualquier caso, su relato es educado, coherente y sin duda puede servir para entender mejor que pasó en aquellos dias en el techo del mundo.

Imagen del Golfo 19/6/2011 – México

Jorge Salazar condecorado por Estado Vasco


En su más reciente expedición, el alpinista veracruzano Jorge Salazar sacrificó encumbrar Lhotse, la cuarta montaña más alta del mundo, por respetar una regla de oro que tiene para el Himalaya: “si a las 2:30 de la tarde no has hecho cumbre hay que regresar, es una cuestión de seguridad”. Las energías físicas, que resguardó sin saber, horas más tarde le sirvieron para salvarle la vida a más de dos compañeros alpinistas de origen español. El acto heroico le ha merecido, incluso, una condecoración por parte del Gobierno Vasco.
Lhotse es la cuarta montaña más alta del mundo con 8 mil 561 metros, pertenece a la cordillera del Himalaya, con el Monte Everest como “montaña padre”; desde el año pasado el alpinista veracruzano Jorge Salazar decidió escalar precisamente a Lhotse. El plan se fraguó para mediados de mayo de este 2011, junto con un matrimonio de españoles de nombre Isabel Árrimas y Roberto Espila; ellos a su vez compartían permiso con un iraní y un hindú. A partir del 15 de mayo y tras nueve días a pie llegaron al campamento base, que se comparte con los expedicionarios que tienen como destino el Monte Everest; ahí el grupo en mención coincidió con otro conformado por siete españoles, entre los que se encontraban los llamados “gigantes del montañismo” como Juanito Oiarzábal, Carlos Pauner, Edurne Pasaban y Carlos Soria.

(sigue)

 

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