El autor del artículo que apareció el domingo 5 de junio en el diario argentino Página 12, no tuvo su día más inspirado. El problema de que un periodista no tenga, no tengamos, un dia inspirado, es que quien lo paga es el lector y la fuente de la información. El caso del artículo Cocina española, publicado en Página 12 es un claro ejemplo de ambas nefastas consecuencias.

No sabemos si existen unos parámetros que sirvan para agrupar las diferentes gastronomías del Reino de España bajo un denominador común que se denomine Cocina española. Salvando, claro está, el que se realice en lugares (naciones y regiones) que se encuentran bajo una misma administración, la española.

El problema se presenta en el caso vasco. ¿Es la cocina vasca una cocina española? ¿Acaso la cocina de Iparralde, la parte norte del País Vasco, bajo administración francesa, es cocina española?. Si el el Restaurante Vasco Francés preparase, también, paellas o pulpo a la gallega, ¿Diría el redactor de él, que es un restaurante cocina española? Seguro que no. Entonces, ¿Por qué en este caso sí? La cocina vasca, no es ni francesa ni española. Es vasca. Por lo tanto en el restaurante del Laurak Bat, el centro vasco más antiguo de la Argentina, se ofrece cocina vasca y, también, algunos platos de cocina española (si es que los gallegos, o los catalanes aceptan esa denominación para sus cocinas, claro está).

Nosotros conocemos un restaurante argentino en Madrid que, junto a platos argentinos, ofrece paellas y bacalao al pil-pil. Dado que la cocina argentina no es más que una evolución de la cocina que llevaron los colonizadores, ese restaurante ¿ofrece cocina española? Pensar eso sería un absurdo, ¿No creen?.

El espíritu que ha guiado el fondo político del reportaje, se demuestra en la frase “Más allá de autonomías a ultranza, que sea un lugar vasco no significa una cocina exclusiva de esa comunidad”. No sabemos si se refiere a una comunidad cultural, social, étnica histórica, o simplemente a una comunidad autónoma. Pero como comunidad cultural, histórica, social y linguística, la vasca es una comunidad con varios miles de años de historia y escribir sobre elle exige unos mínimos de consideración.

El espíritu con el que el redactor se ha acercado a este Centro vasco, queda reflejado en su explicación del valor simbólico del retoño del Árbol de Gernika que se encuentra en mitad de uno de sus salones-comedores. Basta ir a la Wikipedia, ver las primeras líneas de la entrada correspondiente Árbol de Gernika, para comprender que la explicación dada por el redactor del artículo,  Rodolfo Reich, ni se aproxima a la realidad.

El Árbol de Guernica (en euskera, Gernikako Arbola) es un roble situado delante de la Casa de Juntas en la localidad vizcaína de Guernica – Lumo. Este árbol simboliza las libertades tradicionales de Vizcaya y los vizcaínos, y por extensión las de los vascos.

El Señor de Vizcaya juraba respetar las libertades vizcaínas (los Fueros de Vizcaya) bajo este roble. Cuando el Señorío se integró en el Reino de Castilla, el título de Señor de Vizcaya pasó a transmitirse junto con el de Rey de Castilla, y posteriormente el de España.

Se conserva en la Casa de Juntas de Guernica un cuadro, obra del pintor del siglo XVII Francisco de Mendieta, que representa el momento en que Fernando el Católico juró bajo el árbol los Fueros de Vizcaya.

En la actualidad es el lugar en el que el moderno Lehendakari del País Vasco promete cumplir con su cargo.

Su imagen aparece en el escudo de Vizcaya, en los de varios de sus municipios y en el del País Vasco..

Ustedes me dirán que tiene que ver esta historia, la auténtica, con lo que se escribe en el artículo de Página 12:

La estrella, más allá de los platos, es un árbol que está en medio del salón y que sobrepasa el techo. Este árbol es también un trozo de historia, un recuerdo de la tragedia franquista y símbolo de la liberación. Cuentan que tras el bombardeo de 1936 sobre Guernica, sólo sobrevivió un anciano roble en medio de la plaza principal. De ese roble salieron varios retoños, y uno de ellos llegó en 1906 al patio de este centro vasco. La historia y la cocina del país vasco tienen un hogar en Buenos Aires.

Es alucinante que un retoño de un roble que, según afirma,  se hizo famoso en 1936 (por cierto, el bombardeo de Gernika fue en 1937) llegase a Buenos Aires en 1906.

Escribir en un diario es un ejercicio de responsabilidad, si no se realiza de esa manera, el prestigio del diario, la imagen del objeto de la noticia, y la información que reciben los lectores, se resienten. Y ese es un principio que rige tanto cuando se escribe de política internacional, como cuando se escribe de gastronomía. El lector merece el mismo respeto.

Página 12 – 5/6/2011 – Argentina

Cocina española -La casa del retoño

El retoño del Arbol sagrado de los vascos que se encuentra en el Centro Vasco de Buenos Aires

Laurak Bat, el centro vasco más antiguo de la Argentina.

Hay restaurantes que emanan historia. Bastiones gastronómicos, muy anteriores a que Hollywood sea un barrio de Palermo o que el tiradito sea el plato de moda. Laurak Bat es uno de ellos. Este lugar viene dando de comer a los porteños desde hace más de 50 años, siempre dentro del centro vasco homónimo, que a su vez es el club más antiguo de esa colectividad de la Argentina (fue fundado el 13 de marzo de 1877). En estas cinco décadas el restaurante vivió rachas buenas y rachas malas. Momentos en los que valía la pena ir, y otros en los que mejor resultaba obviarlo. Hoy, por suerte, muestra una de sus mejores facetas, con nuevos encargados y chef que traen su experiencia del Restaurante Vasco Francés.

(sigue)

 

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