El Boston Globe es un prestigioso periódico de la ciudad mas europea de los USA ,y uno de los periódicos más antiguos de ese país. En este amplisimo reportaje nos propone un recorrido desde las estibaciones del Pirineo navarro hasta la costa de Bizkaia, conociendo  el mundo más rural de esta parte del País de los Vascos. No habla de Iruña, ni de Bilbao. No relata los hermosos edificios de las ciudades vascas. Se pierden (incluso literalmente) por las carreteras secundarias de nuestro país, para llegar a rincones donde se encuenta una de las partes más importantes, y menos conocidas, del alma de los vascos.

Nos ha parecido un reportaje “diferente”, realizado desde una perspectiva diferente, que se aleja del turismo standar, para presentar a los lectores del Boston Globe, algunos de los secretos mejor guardados de nuestra tierra. Porque cuando los vascos salimos unos dias a disfrutar de nuestro propio país, a donde vamos es a esos rincones. En esta ocasión nuestro secreto se ha desvelado para los lectores de este diario. No sabemos si eso es bueno para los que nos gusta disfrutar de esa otra Euskadi, ya que tendremos que competir con mas demanda para la oferta rural, pero seguro que es bueno para el Turism vasco (con mayúsculas)

El planteamiento es diferente en todo en este reportaje. Incluso en la forma de iniciar el viaje. El punto de inicio es Zaragoza. La razón es obvia, desde Madrid o Barcelona, con la Alta Velocidad, Zaragoza está a tiro de piedra. Allí se alquila un coche y Navarra está a dos pasos. Un reportaje que nos habla de un viaje planteado de forma inteligente; que rezuma sentido del humor; y que se nota que está escrito con el tono y el cariño que sólo se aplica cuando se habla de alguna cosa que a uno realmente ha gustado.

Sólo nos queda pedir a su autora, Kate Siber, que nos visite más a menudo y que escriba más sobre nosotros. Dado su curriculum de reportajes, nos vendría muy bien

 

Boston Globe -30/4/2011 – USA

Village to village in Spain’s Basque region


The moment we drove off the highway and onto a tiny two-lane road winding into the Basque region, a thick fog descended. Instantly the landscape turned eerie, and the old stone farmhouses and fences took on an atmospheric, medieval glow. Here in northeastern Spain, highways slim to roads and lanes eventually narrow into car-width capillaries threading the hills. J.T. Leaird, my old college friend and stalwart travel buddy, and I were lost. We were searching for our night’s accommodation, Etxebeltzea, a “casa rural,’’ or rural house. We had no idea how to pronounce the name and only a slightly better idea how to find it. (Sigue)

Boston Globe no permite que se use es sistema de Traducción Automatica de Google. Para traducir:

Se puede poner la barra de herramientas de Google

Usar el tradicional sistema de cortar el texto del artículo y pegar en la página de traduccion de Google

anuncio-productos-basque-728x85-2