Parece que, por fin, los vascos estamos empezando a ver que tenemos que honrar a nuestros amigos. Lo comentábamos cuando el Ayuntamiento de Bilbao bautizó una calle dedicada al periodista, George L. Steer. Hoy, el alcalde de Bilbao, Iñaki Azkuna, ha saldado otra deuda de los vascos con la Historia, inaugurando un monumento a John Adams, el  segundo presidente de los EE.UU de América del Norte y uno de los padres de la Constitución de los Estados Unidos.

¿Por qué estamos los vascos en deuda con el segundo Presidente de los USA? Muy simple. Porque John Adams visitó en 1780 Bilbao siendo representante diplomático de la recién creada república, en un viaje un viaje por Europa para conocer diferentes sistemas de gobierno. De este viaje nació un libro, Defensa de las Constituciones de los Estados Unidos, que fue publicado en Londres en 1787. En ese libro, Adams dedica todo un capítulo a la República Democrática Foral de Bizkaia. Sin duda, una impagable descripción de alguien neutral de cuál era la relación de Bizkaia con España y de cómo se gobernaba y gestionaba esa República Democrática Foral de Bizkaia.

Para ilustrar este tema les vamos a dejar tres referencias. Como es habitual en esta web la correspondiente al primer medio, el ABC, que ha publicado la noticia de la inauguración de la escultura. Pero también les queremos a dejar la referencia de un apasionante artículo (en dos partes) aparecido en el blog Aberriberri, firmado por Iñigo Lizari,  (segunda parte aquí) que describe con detalle la escrito por Adams respecto de Bizkaia (no se pierdan los extractos). Por último les dejamos una referencia a Wikipedia sobre la Declaración de Independencia de los EE.UU. de América del Norte, donde se puede comprobar el papel fundamental de este estadista norteamericano en la creación de los EE.UU. (Y después de la noticia, un pequeño bonus)

ABC – 3/2/2011 – España

Bilbao recuerda con una escultura la visita del segundo presidente de EEUU


El alcalde de Bilbao, Iñaki Azkuna, ha inaugurado hoy una escultura en homenaje al segundo presidente de EEUU, John Adams, y en recuerdo del paso por la capital vizcaína del que fue uno de los padres fundadores de la Constitución americana, que dedicó palabras de admiración al pueblo vasco tras su visita. (sigue)
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El bonus
Para finalizar, no podemos resistirnos a incluir, aquí mismo, la introducción y el preámbulo de la Declaracion de Independencia de los Estados Unidos de Norteamérica. Ya que, con independencia de que puedan gustar, o no, las actuaciones de este país a lo largo de su historia, este texto es, sin duda, un faro para la libertad de los Hombres y de los Pueblos.
En CONGRESO, 4 de julio de 1776.
La Declaración unánime de los trece Estados Unidos de América,
Cuando en el curso de los acontecimientos humanos se hace necesario para un pueblo disolver los vínculos políticos que lo han ligado a otro, y tomar entre las naciones de la Tierra el puesto separado e igual al que las leyes de la naturaleza y del Dios de esa naturaleza le dan derecho, un justo respeto al juicio de la Humanidad exige que declare las causas que lo impulsan a la separación.Sostenemos como evidentes por sí mismas dichas verdades: que todos los hombres son creados iguales; que son dotados por su creador de ciertos derechos inalienables; que entre estos están la vida, la libertad y la búsqueda de la felicidad; que para garantizar estos derechos se instituyen entre los hombres los gobiernos, que derivan sus poderes legítimos del consentimiento de los gobernados; que cuando quiera que una forma de gobierno se vuelva destructora de estos principios,el pueblo tiene derecho a reformarla o abolirla, e instituir un nuevo gobierno que base sus cimientos en dichos principios, y que organice sus poderes en forma tal que a ellos les parezca más probable que genere su seguridad y felicidad. La prudencia, claro está, aconsejará que los gobiernos establecidos hace mucho tiempo no se cambien por motivos leves y transitorios; y, de acuerdo con esto, toda la experiencia ha demostrado que la humanidad está más dispuesta a sufrir, mientras los males sean tolerables, que a hacerse justicia mediante la abolición de las formas a las que está acostumbrada. Pero cuando una larga serie de abusos y usurpaciones, que persigue invariablemente el mismo objetivo, evidencia el designio de someterlos bajo un despotismo absoluto, es el derecho de ellos, es el deber de ellos, derrocar ese gobierno y proveer nuevas salvaguardas para su futura seguridad.
AMEN
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